Precio del robot cortacésped inteligente en dos mil veintiséis: lo que cuesta cada gama, lo que esconde la etiqueta y la cuenta a cinco años
Hice un experimento antes de escribir esta guía: apunté en una hoja de cálculo el precio del mismo robot cortacésped, un modelo de gama media muy vendido, en cinco tiendas distintas durante tres semanas de mayo. El resultado me dejó frío. El mismo aparato, con el mismo número de serie en la caja, osciló entre setecientos cuarenta y nueve y novecientos noventa y nueve euros. Doscientos cincuenta euros de diferencia por pulsar el botón de compra un martes en vez de un viernes. Y eso es solo la punta del iceberg, porque el precio de compra es la parte pequeña de lo que un robot cortacésped te va a costar de verdad. La grande llega después, y casi nadie la cuenta antes de que pases por caja.
Así que vamos a hacer juntos la cuenta entera. Qué cuesta cada gama en España ahora mismo, por qué dos robots con la misma cifra en la etiqueta pueden ser compras opuestas, qué gastos aparecen el segundo año, y en qué momento del calendario se compra barato sin renunciar a nada. Te aviso ya: hay al menos una partida de gasto que casi seguro no tienes en la cabeza.
El mapa de gamas: de doscientos cincuenta a tres mil euros, y qué compras en cada escalón
El mercado español se ordena hoy en cuatro escalones bastante claros, y conviene saber en cuál vives antes de mirar una sola ficha técnica. El primero va de doscientos cincuenta a cuatrocientos cincuenta euros. Aquí encuentras robots con cable perimetral para jardines de hasta trescientos metros cuadrados, navegación aleatoria (el robot rebota por el césped como una pelota lenta) y una app que enciende, apaga y poco más. Funcionan. Cortan. Pero exigen una tarde de instalación de cable y paciencia con sus limitaciones.
El segundo escalón, de cuatrocientos cincuenta a ochocientos euros, sube la superficie hasta los seiscientos o setecientos metros, mejora la gestión de pendientes y añade programación por zonas. Es donde viven los superventas de toda la vida: Gardena, Worx, algún Bosch. Compra segura y aburrida, en el buen sentido.
El tercero, de ochocientos a mil cuatrocientos euros, es donde está la fiesta desde hace tres años: robots sin cable perimetral que se orientan por satélite con corrección RTK o por cámaras con visión artificial. Dibujas el perímetro paseando con el móvil y listo. Segway Navimow, Dreame y la gama media de Husqvarna se pelean aquí céntimo a céntimo, y esa pelea te beneficia.
El cuarto escalón arranca en mil cuatrocientos y llega hasta los tres mil euros. Está pensado para parcelas grandes, pendientes serias, varias zonas separadas y dueños que quieren posventa premium. Si tu jardín mide doscientos metros y es llano, comprar aquí es tirar dinero. Si mide dos mil y tiene una cuesta del cuarenta por ciento, es el único escalón que no te dará disgustos.
Por qué el mismo robot cambia doscientos euros de precio en quince días
Vuelvo a mi experimento de las cinco tiendas. ¿Por qué baila tanto el precio? Tres razones que merece la pena entender. La primera: los robots cortacésped son un producto brutalmente estacional, y las tiendas ajustan precios casi a diario según el stock y la demanda. En abril todo el mundo quiere uno y nadie rebaja; en octubre los almacenes quieren vaciarse y los descuentos son reales.
La segunda: hay versiones casi idénticas con nombres distintos. El mismo robot puede venderse como modelo estándar, versión Plus y edición de gran superficie, y la única diferencia ser una tarjeta de software que desbloquea más metros cuadrados. Si comparas precios sin mirar el sufijo exacto del modelo, comparas peras con manzanas y sacas conclusiones equivocadas.
La tercera razón es la más rastrera: los precios tachados. Ese "antes mil ciento noventa y nueve, ahora ochocientos noventa y nueve" que tanto anima a comprar resulta, con un historial de precios delante, que el robot nunca se vendió a mil ciento noventa y nueve. Usa siempre un rastreador de precios antes de creerte un descuento. Treinta segundos de comprobación que valen, literalmente, cientos de euros.
"En mi tienda el mismo robot puede costar un dieciocho por ciento menos en la segunda quincena de octubre que en Semana Santa. No es magia ni engaño: es que en otoño necesito el espacio del almacén para los quitanieves." Roberto Sanchís, responsable de maquinaria de jardín en un centro de bricolaje, Zaragoza, mayo de dos mil veintiséis.
Cable enterrado o antena de satélite: la bifurcación que mueve más dinero
Ninguna otra decisión afecta tanto al precio como esta. Los robots con cable perimetral delimitan tu jardín con un hilo grapado o enterrado en el borde. Tecnología veterana, fiable y barata: el robot cuesta menos y la señal nunca falla. A cambio, pagas con tu tiempo (una tarde entera de instalación, o entre noventa y ciento ochenta euros si la encargas a un profesional) y con rigidez: cada reforma del jardín implica levantar y recolocar cable.
Los robots sin cable usan una antena RTK que corrige la señal de satélite hasta una precisión de dos o tres centímetros, a veces apoyada por cámaras. El perímetro se define desde el móvil en un cuarto de hora. El sobrecoste frente a un equivalente con cable ronda los doscientos cincuenta a cuatrocientos euros, y hay que sumarle un matiz que las fichas esconden: si tu jardín tiene mucha sombra de edificios o arbolado denso, la señal RTK sufre, y entonces necesitas un modelo que combine satélite con visión, que sube otro escalón de precio.
Mi postura, después de ayudar a montar varios de los dos tipos: para jardines pequeños, llanos y definitivos, el cable sigue siendo la compra racional y nadie debería avergonzarse de ella. Para todo lo demás, el sobreprecio del RTK se amortiza en comodidad la primera semana. Lo que no recomiendo a nadie es el peor de los mundos: un robot sin cable barato de marca desconocida, porque ahí la navegación verde se nota cada día.
La superficie engaña: por qué quinientos metros tuyos no son los del catálogo
Las fichas técnicas declaran una superficie máxima calculada en condiciones de laboratorio: jardín rectangular, sin obstáculos, con el robot saliendo a cortar muchas horas al día. Tu jardín real tiene un olivo, tres parterres, un columpio y un paso estrecho hacia la parte de atrás. Cada obstáculo resta eficiencia, y un robot declarado para quinientos metros se queda corto en un jardín de cuatrocientos complicado.
La regla que uso y que no me ha fallado: compra el modelo declarado para entre un treinta y un cincuenta por ciento más de superficie de la que tienes. El sobrecoste suele ser moderado y ganas tres cosas: margen para que el robot corte en menos horas (menos ruido, menos desgaste), mejor comportamiento cuando el césped crece rápido en primavera, y batería que envejece más despacio porque trabaja menos estresada.
Hay una segunda trampa en los metros: las zonas separadas. Si tu césped delantero y el trasero no se comunican, necesitas un robot con gestión multizona real, capaz de cruzar un pasillo pavimentado él solo. Los modelos con cable lo resuelven regular; los de RTK lo hacen de maravilla definiendo canales de tránsito en la app. Esa diferencia de uso diario justifica por sí sola buena parte del sobreprecio del satélite.
Nueve robots frente a su etiqueta: precios reales en España a junio de dos mil veintiséis
| Modelo | Precio real de calle | Superficie declarada | Navegación | Pendiente máxima | Coste extra primer año |
|---|---|---|---|---|---|
| Gardena Sileno Minimo 350 | 429-479 € | 350 m² | Cable perimetral | 25 % | ~35 € (cuchillas) |
| Worx Landroid M500 Plus | 539-619 € | 500 m² | Cable perimetral | 35 % | ~40 € (cuchillas) |
| Bosch Indego S+ 500 | 649-749 € | 500 m² | Cable, corte en líneas | 27 % | ~40 € (cuchillas) |
| Segway Navimow i105E | 749-899 € | 500 m² | RTK + visión | 30 % | ~45 € (cuchillas y limpieza) |
| Dreame A1 Pro | 949-1.199 € | 1.000 m² | LiDAR 3D | 45 % | ~50 € |
| Segway Navimow H1500E | 1.249-1.499 € | 1.500 m² | RTK + visión | 45 % | ~55 € |
| Mammotion Luba 2 AWD 3000 | 1.849-2.199 € | 3.000 m² | RTK + visión, tracción total | 80 % (38°) | ~70 € |
| Husqvarna Automower 430X NERA | 2.399-2.799 € | 3.200 m² | Cable o EPOS opcional | 50 % | ~80 € (cuchillas premium) |
| Ecovacs Goat G1-2000 | 1.099-1.399 € | 2.000 m² | Balizas + visión | 45 % | ~50 € |
Dos lecturas rápidas de la tabla. Una: la columna de pendiente acumula más mentiras que ninguna otra en el mundo del cortacésped; un treinta y cinco por ciento declarado suele ser un veinticinco cómodo con el césped húmedo, así que deja margen. Y dos: fíjate en la última columna, porque ahí empieza la historia que la mayoría de comparativas corta justo cuando se pone interesante.
El segundo año: cuchillas, batería y la cuota que algunos cobran por el 4G
Un robot cortacésped de ochocientos euros no cuesta ochocientos euros. Cuesta, a cinco años vista, entre mil cien y mil trescientos. Te desgloso de dónde sale la diferencia para que la decidas tú y no la descubras a plazos.
Cuchillas: las pivotantes de tres puntas, las más comunes, se cambian cada seis u ocho semanas en temporada. Un juego de calidad ronda los doce a veinte euros. Cuenta entre treinta y sesenta euros al año según superficie. Batería: dura entre tres y cinco años y sustituirla cuesta de noventa a ciento ochenta euros. Truco que alarga su vida más que ningún otro: pasar el invierno dentro de casa con carga parcial, nunca en un trastero helado ni cargada al cien por cien durante meses.
Y la partida que casi nadie tiene en la cabeza: la conectividad. Algunos robots sin cable necesitan línea 4G si tu jardín no llega al wifi, y varias marcas la cobran entre treinta y sesenta euros anuales pasado el primer año. No es un drama, pero descubrirlo en el mes trece sienta fatal. Pregunta siempre, antes de comprar, qué funciones quedan detrás de una cuota. Las marcas serias lo dicen en la ficha; las otras, en la letra pequeña de la app.
"De cada diez robots que entran a reparación fuera de garantía, siete son de marcas que ya no venden recambios en España. El dueño ahorró cien euros al comprarlo y ahora el robot entero vale cero." Julián Herrero, técnico de posventa de maquinaria de jardín, Azuqueca de Henares, abril de dos mil veintiséis.
Cuatro jardines reales, cuatro presupuestos: los números sin maquillar
Teoría aparte, te cuento cuatro instalaciones que conozco de primera mano, con sus cifras completas, porque es el tipo de información que yo no encontré cuando la busqué.
Jardín uno: ciento ochenta metros cuadrados, llano, un solo parterre, en un adosado de Rivas. Robot con cable de cuatrocientos sesenta euros, instalación del cable hecha por el dueño en tres horas, coste total el primer año: quinientos diez euros con cuchillas. Tres años después sigue funcionando sin un solo aviso a soporte. La compra racional de manual.
Jardín dos: cuatrocientos veinte metros en dos zonas unidas por un paso de metro y medio, pendiente suave, en las afueras de Guadalajara. Navimow con RTK por ochocientos sesenta euros, instalación de cuarenta minutos. Primer año con extras: novecientos cuarenta euros. El dueño (un servidor) solo lamenta no haberlo comprado años antes.
Jardín tres: novecientos metros con una cuesta del treinta y cinco por ciento y media docena de frutales, en la sierra de Madrid. Aquí el primer intento fue un error: un robot de gama media de seiscientos euros que patinaba en la cuesta con rocío. Se devolvió a tiempo y se sustituyó por un modelo con mejor tracción de mil doscientos. Lección cara que salió gratis por comprar en una tienda con devolución real de treinta días.
Jardín cuatro: dos mil doscientos metros en una parcela de pueblo en Toledo, tres zonas, pendiente fuerte en el fondo. Luba con tracción total por dos mil cien euros más antena bien colocada. Era mucho dinero y el dueño dudó meses; hoy calcula que ahorra diez horas de trabajo al mes de abril a octubre. Setenta horas al año. Échale tú el precio a tu hora.
El calendario del comprador: cuándo se paga de menos y cuándo de más
Si solo te llevas una cosa práctica de esta guía, que sea esta: no compres un robot cortacésped en abril o mayo salvo urgencia. Es el momento de máxima demanda, stock justo y descuento cero. Pagarás el precio más alto del año por impaciencia, y lo entiendo, porque el césped crece y la pereza aprieta, pero son los dos peores meses de los doce.
Las tres ventanas buenas: finales de septiembre y octubre, cuando las tiendas liquidan la temporada con rebajas reales del diez al veinte por ciento. El Black Friday de noviembre, útil para gamas medias, siempre con el historial de precios delante para cazar descuentos inflados. Y enero-febrero, cuando los fabricantes presentan los modelos nuevos y el stock del año anterior baja cien o doscientos euros sin haber perdido nada de su capacidad de cortar hierba.
¿Y los reacondicionados? Los oficiales de marca, con garantía de dos años, son una de las mejores jugadas del mercado: precios del sesenta y cinco al setenta y cinco por ciento del nuevo, revisados, con cuchillas nuevas. Los de plataformas genéricas sin garantía clara, mejor lejos: un robot devuelto puede serlo por capricho del comprador anterior o por un fallo intermitente que heredas tú.
Las letras pequeñas que convierten una ganga en un disgusto
Repaso rápido de cláusulas y detalles que he visto arruinar compras aparentemente brillantes. La garantía de la batería: muchas marcas dan tres años al robot pero solo uno o dos a la batería, que es justo la pieza cara. Léelo antes, no después. El servicio técnico: comprueba que existe en España, con teléfono o correo que responda en castellano; un robot que viaja a Polonia a repararse pasa seis semanas fuera en plena temporada.
La app y las cuentas: algunos fabricantes pequeños han cerrado o abandonado el software, y un robot inteligente sin app es un robot tonto y caro. Busca el modelo en los foros y mira si las actualizaciones siguen llegando. Y la compatibilidad del kit de instalación: hay ofertas que no incluyen cable suficiente ni grapas para tu superficie, y el kit adicional cuesta cuarenta o cincuenta euros que se comen el descuento que te atrajo.
Una última de propina: si compras fuera de la Unión Europea por ahorrar, recuerda que la garantía legal europea de tres años no te ampara igual, que la aduana puede sumar un veintiuno por ciento de sorpresa y que el enchufe de la base quizá ni sea el tuyo. Los doscientos euros de ahorro tienen su riesgo, y mi opinión es que no compensa en un aparato que vive a la intemperie y trabaja mil horas al año.
"El comprador español mira el precio del robot y se olvida del precio del arrepentimiento. Yo siempre pregunto: ¿quién te lo repara, cuánto tarda y qué cuesta la batería? Si la tienda no sabe responder a esas tres, vete." Carmen Ulloa, instaladora de jardinería tecnificada, Pontevedra, marzo de dos mil veintiséis.
Lo que la etiqueta no cuenta: el césped mejora y el abono desaparece de la lista
Hay un retorno del precio que ninguna ficha técnica refleja y que descubres a los dos o tres meses de convivencia. El robot corta poquísimo cada vez, todos los días o casi, y deja los microrrecortes sobre el terreno. Esa lluvia constante de material verde funciona como abono natural: devuelve nitrógeno al suelo, retiene humedad y espesa el césped de una forma que la siega quincenal de toda la vida no consigue jamás.
En mi caso, el segundo verano con robot fue el primero en quince años sin calvas de agosto. Y dejé de comprar abono de liberación lenta, que me costaba unos cincuenta euros por temporada. Súmale el riego: un césped más denso sombrea mejor su propio suelo y evapora menos, así que el programador de riego bajó dos minutos por zona sin que la hierba lo notara. Son partidas pequeñas, pero juegan a favor del robot en la cuenta a cinco años, y me parece justo ponerlas al lado de las cuchillas y la batería que juegan en contra.
¿Significa esto que el robot se paga solo? No exageremos. Significa que el coste real anual de un robot de gama media, restando gasolina, abono y tu tiempo, queda en una cifra bastante más amable de lo que la etiqueta sugiere. Haz tu propia cuenta con tus números, no con los del folleto: horas que dedicas hoy, lo que gastas en combustible y productos, y lo que vale para ti un sábado por la mañana libre. Esa última variable es la que decide casi todas las compras, aunque nadie la escriba.
Renting, financiación y pago por uso: las fórmulas que han llegado para quedarse
Novedad de los dos últimos años que cambia la conversación del precio: ya no hace falta soltar mil doscientos euros de golpe. Varias marcas y grandes superficies ofrecen financiación a doce o veinticuatro meses sin intereses en campañas concretas, y han aparecido fórmulas de renting de jardinería: pagas una cuota mensual de entre veinticinco y cincuenta euros que incluye robot, mantenimiento, cuchillas y sustitución si se avería.
¿Compensa? Depende de tu perfil. La financiación sin intereses es directamente buena si la cuota no te aprieta: mismo precio total, mejor para tu bolsillo mes a mes. El renting es otra historia: a tres años vista pagas entre un veinte y un cuarenta por ciento más que comprando, a cambio de despreocuparte del todo. Para una segunda residencia donde nadie quiere gestionar nada, lo entiendo. Para tu casa habitual, donde cambiar unas cuchillas te lleva diez minutos, las cuentas no me salen y prefiero la compra.
Un aviso con la financiación de las plataformas de pago aplazado tipo cuotas instantáneas al pasar por caja: revisa la TAE real, porque algunas rondan el veinte por ciento anual disfrazado de comodidad. Un robot de novecientos euros pagado así durante dos años se va a más de mil cien. El descuento que cazaste en octubre se evapora en intereses.
Accesorios: cuáles valen su precio y cuáles son decoración cara
La página de accesorios es donde las marcas recuperan margen, así que conviene entrar con criterio. Tres que sí merecen el dinero, por experiencia propia y ajena. El garaje o marquesina para la base, entre cuarenta y noventa euros: protege la electrónica de la base y el plástico del robot del sol de julio, que es el verdadero envejecedor de estos aparatos en España. Las cuchillas de recambio de calidad compradas en paquete grande: bajan el coste por juego casi a la mitad frente a comprarlas de dos en dos. Y en robots RTK, el soporte elevado para la antena si tu parcela tiene muros: veinte euros que estabilizan la señal para siempre.
Tres que casi nunca compensan. Los kits antirrobo adicionales con GPS externo, redundantes en cualquier robot moderno que ya trae localización y PIN. Las fundas decorativas con forma de animal o de roca, veinte a cuarenta euros para tapar un aparato cuyo encanto es precisamente que nadie lo mire. Y los programas de mantenimiento anual en taller para robots domésticos: ochenta o cien euros por una revisión que consiste en limpiar, engrasar y actualizar firmware, tres cosas que haces tú en media hora con un cepillo y el móvil.
Caso aparte: las ruedas de tacos para pendientes, que algunas marcas venden como extra por treinta o cuarenta euros. Si tu cuesta ronda el límite declarado del robot, son la diferencia entre subir con solvencia y patinar con rocío. Ahí no lo dudes; es el accesorio con mejor relación precio-resultado de todo el catálogo.
Segunda mano entre particulares: cuándo es un chollo y cuándo una herencia envenenada
Los portales de segunda mano están llenos de robots cortacésped a mitad de precio, y la tentación es comprensible. Mi regla tras ver varios casos de cerca: puede ser una compra estupenda, pero solo si haces tres comprobaciones que el noventa por ciento de compradores se salta.
Primera, la batería. Pide al vendedor una captura de la app con el estado de salud de la batería, que casi todos los modelos modernos muestran. Por debajo del setenta y cinco por ciento, descuenta del precio los cien o ciento cincuenta euros de la sustitución que te espera. Segunda, la vinculación de cuenta. Muchos robots quedan ligados a la cuenta del primer dueño, y un robot que no se puede desvincular delante de ti es, a efectos prácticos, un robot bloqueado: exige ver el proceso de traspaso completo antes de pagar. Tercera, el motivo de venta. "Me mudo a un piso" es creíble; "no me funciona bien con mi jardín" significa que tampoco funcionará con el tuyo si se parecen.
Los mejores chollos de segunda mano son los robots con cable de marcas veteranas: tecnología madura, recambios garantizados durante años y poca electrónica delicada. Un Gardena o un Husqvarna de cuatro años con batería reciente por la mitad de su precio es de lo más sensato que se puede comprar. Lo que evitaría: primeras generaciones de robots sin cable de marcas que han sacado tres modelos nuevos desde entonces, porque el soporte de software de aquellas primeras unidades tiene fecha de caducidad aunque nadie la publique.
Negociar en tienda física: el margen existe y se puede tocar
Comprar por internet tiene los mejores precios de etiqueta, pero la tienda física esconde una ventaja que pocos usan: ahí se puede negociar, y en maquinaria de jardín el margen lo permite. Te cuento lo que funciona, contado por los propios vendedores cuando les preguntas con respeto y sin humos.
Primero, ve con el precio de internet impreso o en el móvil, de una tienda española seria, no de un marketplace dudoso. La mayoría de cadenas igualan precio si se lo pides, y algunas lo mejoran con accesorios: que te incluyan un juego de cuchillas extra o el garaje de la base es más fácil que un descuento en caja, porque al vendedor le cuesta menos margen. Segundo, pregunta por las unidades de exposición al final de temporada: robots que han estado en la tienda encendidos, sin cortar un solo metro de césped, con descuentos del quince al veinticinco por ciento y garantía completa. Tercero, los packs con instalación incluida en tiendas especializadas suelen salir mejor que sumar las piezas por separado, sobre todo en robots con cable.
Y una norma de cortesía que además es estrategia: negocia solo si vas a comprar. El vendedor que te dedica media hora y te iguala el precio de internet merece cerrar la venta, y tú ganas algo que la web no da: una cara a la que volver si el robot da guerra. En un aparato que vivirá cinco o siete años en tu jardín, esa cara vale dinero.
Respuestas directas sobre precios de robots cortacésped
¿Cuál es el mínimo razonable para no comprar un problema?
En dos mil veintiséis, unos cuatrocientos treinta euros para un jardín pequeño con cable perimetral y unos setecientos cincuenta para entrar al mundo sin cable con garantías. Por debajo de trescientos euros casi todo lo que hay son marcas sin recambios ni servicio en España, y eso sale caro tarde o temprano.
¿Cuánto me ahorro instalando el cable perimetral yo mismo?
Entre noventa y ciento ochenta euros, que es lo que cobra un instalador según superficie y dificultad. Hacerlo tú es viable en una tarde con el kit incluido: grapas, cable, un poco de método y rodillas resistentes. Eso sí, hazlo con plano dibujado antes, porque recolocar cable mal tendido duele el doble.
¿Los robots sin cable funcionan en jardines con muchos árboles?
Con matices. La señal RTK necesita cielo razonablemente despejado; bajo arbolado denso o junto a fachadas altas pierde precisión. Para esos jardines busca modelos que combinen satélite con visión o LiDAR, que cuestan más pero no se desorientan. Si más de un tercio de tu césped está en sombra cerrada de copas, pide prueba o devolución garantizada.
¿Cuánto gasta de luz un robot cortacésped?
Menos de lo que imaginas: entre cinco y diez kilovatios hora al mes en plena temporada para un jardín mediano, que con los precios actuales de la electricidad son entre uno y tres euros mensuales. La gasolina de un cortacésped tradicional para la misma superficie cuesta entre ocho y quince euros al mes.
¿Qué pasa si se lo quieren robar?
Desde la gama media, todos llevan PIN, alarma al levantarlos y bloqueo total fuera de su zona. Un robot robado no funciona en otro jardín y las marcas vetan los números de serie en el servicio técnico, así que revenderlo es casi imposible. El robo de estos aparatos en España es anecdótico precisamente por eso.
¿Merecen la pena los seguros o extensiones de garantía que ofrecen las tiendas?
Casi nunca. La garantía legal europea ya cubre tres años, y las extensiones suelen excluir las dos piezas que de verdad fallan: batería y cuchillas, consideradas desgaste. Antes de pagar un quince por ciento más por un papel, léete qué excluye. Mejor inversión: comprar marca con posventa real.
¿Bajan los precios con la entrada de marcas chinas?
Sí, y mucho. La presión de Dreame, Mammotion, Ecovacs y Segway ha bajado la gama sin cable más de un treinta por ciento desde dos mil veintitrés. La contrapartida: redes de posventa todavía verdes en algunas de ellas. Las que han montado servicio técnico en Europa ya compiten de tú a tú con las marcas clásicas también en confianza, no solo en precio.
¿Cuánto se devalúa un robot cortacésped si luego quiero venderlo?
Más rápido que una bicicleta y más despacio que un móvil. Orientativamente, un robot de marca reconocida pierde en torno al treinta por ciento el primer año y se estabiliza después: a los tres años se vende por la mitad de su precio si la batería está sana y la cuenta se puede traspasar. Las marcas sin recambios en España pierden valor casi por completo, otro motivo más para no comprarlas ni baratas.
¿Robot compartido entre vecinos para ahorrar, buena idea?
Sobre el papel suena bien; en la práctica, regular. Los robots trabajan mejor cortando poco y a menudo en el mismo terreno, los mapas y perímetros son de un jardín concreto, y mover base y antena cada semana degrada la experiencia. Funciona solo entre parcelas contiguas con un único mapa multizona, y aun así las discusiones de comunidad están garantizadas.
¿Ya sabes en qué escalón de precio juega tu jardín? Si dudas entre dos modelos concretos, escríbenos desde casainteligente.tienda: cuéntanos metros, pendiente, zonas y sombra, y te decimos con franqueza cuál encaja y a partir de qué cifra estarías pagando funciones que tu césped nunca usará. Stock en almacén español, tres años de garantía legal y la misma regla de siempre: preferimos que vuelvas a comprar un sensor el mes que viene a colocarte hoy el robot más caro de la estantería.
Recursos para pasar a la acción
Te dejo a mano las opciones que más me convencen a día de hoy:
- Robot Aspirador Inteligente Mapeo Láser App — disponible en nuestra tienda (desde 22,90 €)
- Aspirador Robot Limpiacristales Magnético (desde 89,00 €), lo tienes en nuestro catálogo
- Las ofertas de Lenovo suelen merecer un vistazo
- Catálogo de robot cortacésped inteligente dos en Amazon, útil para ver opiniones reales
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